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Quien le iba a decir a esta cuidadora de perros hasta hace nada, que llegaría el día en el que le echaría un pulso a su partido y provocaría el mayor tsunami que se recuerda en la historia del Partido Popular, llevándose por delante al todopoderoso, hasta ayer, Teodoro García Egea.

De momento esta es la primera gran víctima de la chapucera gestión que el ciezano ha realizado del pulso que Isabel Díaz Ayuso lleva echando a su partido desde hace meses.

Pero rebobinemos porque la historia viene de lejos. Según confirman todas las partes, en septiembre a la sede del PP en la calle Génova, llega un completo dossier que apunta hacia la lideresa madrileña y una comisión que habría recibido su hermano por intermediar en un contrato de mascarillas realizado en los albores de la pandemia, de aquellos de urgencia, ya saben, los opacos que no son controlados.

Según los mismos protagonistas, los buenos de Teodoro y Casado tuvieron a bien el pensar que con esa información podrían «atar en corto» a Díaz Ayuso, que llevaba meses achuchando y desafiando a Pablo Casado.

Esta historia, digna de un guion de la próxima película de cualquier director de cine Español (olvidemos el sainete de Hollywood, aquí se hace cine muy bueno), no termina ahí.

En Génova pensaron que podía ser buena idea que algún investigador pudiera recabar más información de cara a poder asestar el golpe de gracia a Díaz Ayuso y mandaron a terceros a solicitar el encargo a una conocida agencia de investigación de la casa. Pero resultó que lo que pedían que buscaran no parecía ser legal, en base a lo afirmado por el director de la agencia de investigación, quien se negó a realizar el encargo.

Lo que resulta sorprendente, bueno realmente todo lo de esta historia es sorprendente, es que Casado y Teodoro decidieran no poner en manos de la Fiscalía la información recibida, que apuntaba a un presunto caso de corrupción de libro.

Llegados a este punto, ya conocen el desenlace, rueda de prensa incendiaria de Díaz Ayuso a la que Teodoro contesta con otra no menos potente. Choque de trenes de gran tonelaje en Madrid. Ayuso acusando de que su partido le había espiado y Teodoro anunciando la apertura de un expediente informativo que podría acabar con la expulsión de la madrileña del Partido Popular por las duras acusaciones vertidas contra el gran líder Casado.

Miguel Ángel Rodríguez (la mente pensante tras Díaz Ayuso) apretó el botón nuclear, y la onda expansiva ha sido devastadora: el PP abierto en canal, con toda la ciudadanía asistiendo en directo a la descomposición del partido.

A todo esto, la militancia de Madrid acudió en masa a la calle Génova a señalar a Casado y Teodoro, y defender a su lideresa. Más de 4.000 personas cuentas las noticias de diferentes medios. Algo nunca visto. «Los nuestros, devorándonos», debieron pensar por las plantas nobles de Génova 13.

Casado debió darse cuenta que su escudero Teodoro se había pasado de frenada, y en un intento desesperado por reconducir la situación citó a la presidenta de la Comunidad de Madrid el pasado viernes en la sede popular y le ofreció cerrar el expediente informativo a cambio de que ella se retractara de sus acusaciones. De nuevo pinchó en hueso el palentino. Ayuso no tardó nada en ‘informar’ a medios que la reunión había sido infructuosa y que ella era inocente.

Pasó el fin de semana en un aparente calma chicha, esa que se forma justo ante de las grandes tempestades, por el anuncio de Casado de convocar al lunes siguiente el comité de dirección del partido para buscar una solución consensuada a la situación.

Y lo que Casado pensó que iba a ser un comité tranquilo, para mostrar fortaleza, de momento ha resultado ser la tumba de Teodoro García Egea. Su lugar teniente, su escudero, su protector y último muro de contención.

En pasado lunes se sucedían los mensajes de los distintos barones populares advirtiendo que la situación generada era insostenible, y que se requerían soluciones «drásticas y dolorosas», llegó a decir el Núñez Feijoó, señalado por todos sus compañeros como la persona que debe sacar al partido del tremendo marrón que, con una torpeza supina, había sumido Teodoro García Egea al Partido Popular.

Casado se atrincheró junto a su escudero Egea y salvó el match-ball prometiendo convocar el comité nacional del partido para la semana próxima, donde finalmente se decidiría la posible solución a la situación generada. Además, inicialmente de manera discreta, aunque al poco conocido por todos, convocó a los líderes territoriales que él creía afines para hoy miércoles, con la vista puesta en intentar medir sus fuerzas.

A la hora de publicación de este artículo se mantiene esa reunión finalmente sucederá pese a la dimisión de Teodoro García en el día ayer. Dimisión que parece el último cartucho que le queda a Casado para intentar retener el sillón de presidente del PP.

Seguro que en las próximas horas vamos a ver más capítulos de esta increíble historia política que empezó con un intento de ver quien tenía más poder, y está acabando con la destrucción del Partido Popular o al menos gran parte de él.

Y mientras tanto los de Abascal llorando de la risa por lo fácil que los populares se lo han puesto. Ni en los sueños más lujuriosos del líder de la ultraderecha española habría pensado que el PP le pondría la alfombra roja para darles el sorpasso.

Si al final Díaz Ayuso sale vencedora de esta contienda, como todo parece indicar, será la constatación de que la monumental obra de teatro, perfectamente orquestada por la presidenta de la Comunidad de Madrid para tapar un posible caso de corrupción que le afectaba de manera personal, ha sido un éxito. Y ante esto, muchos podrán decir alto y claro: «¡Joder con la Ayuso!»,